Las extimidades de Richard Sturgeon
La obra actual de Richard Sturgeon pareciera
evitar -oponiéndose
a otras etapas de su producción- referirse a cosas
del mundo. Ha venido despojando su imagen de sus antiguos
contenidos realistas o simbólicos para asumir plenamente,
aquello que de una manera u otra, siempre estuvo presente
en su pintura: esa materia directa que ahora se manifiesta
como el registro de los más mínimos sobresaltos
y tensiones de su subjetividad. Por momentos se percibe
que quiere alcanzar apariencias, pero la espontaneidad
de su impronta impide establecer cualquier apariencia
o relato y sumerge al espectador en la potencia del
gesto y el esplendor del color.
Estas nuevas obras de Sturgeon siguen presentando una
heterogeneidad de abordajes adonde podemos constatar el
informalismo, el expresionismo abstracto y aquella abstracción
lírica que se opuso al orden geométrico
para afirmar la intuición que -en diálogo
con la que va aconteciendo en la superficie- se interna
en un azar que canta su propia existencia. Pero estas
descripciones de las obras de Sturgeon, son apenas una
efímera aproximación a todo lo que sucede
en la superficie. En estas telas se genera una ambigüedad
espacial que nos trae- aunque no haya motivos reales-,
al tema del fondo y la figura. Es como si esta multiplicidad
de grafismos, fueran máscaras de apariencias desconocidas
que sucedieran en un espacio naturalista que nos evoca
las representaciones de la realidad. Cuando hablo de ambigüedad
espacial, es porque las abstracciones de Sturgeon se diferencian
de las obras pertenecientes a esa corriente- que se manifiestan
en planimetrías- para seguir postulando un espesor
en la superficie que podría funcionar como una
perspectiva.
Estas pinturas se comportan como voces y timbres que
van y vienen desde el fondo hacia el frente y a la inversa,
con sus constantes invenciones formales y la dinámica
que las atraviesa, los estallidos y acontecimientos inevitablemente
nos traen el ritmo de la vida. En este sentido, estas
nuevas obras de Sturgeon son pequeños microcosmos
que sin evocar apariencias reconocibles, por ser la extensión
del soberbio gesto del artista, podrían ser definidas
como extimidades- termino inventado/acuñado por
Jacques Lacan-, que unen lo externo y lo interno, borrando
el adentro y el afuera para proponer el esplendor de una
síntesis.
RAÚL SANTANA
Buenos Aires, abril de 2005
|