Gabriel Grün
Pinturas 2008-2009
del 31 de marzo al 29 de mayo
LAS OBRAS
Con las piernas acalambradas frente a obras maestras del pasado en las salas de diversos museos, repetidamente me pregunté '¿Por qué no pintar así?'. No encontré motivos válidos ni en la falta de continuidad de la enseñanza académica, ni en los requerimientos del arte contemporáneo, así que me forjé la utopía de emular y aprender de los maestros clásicos a partir del criterio más simple: Confiando en mi gusto. Quise y quiero simplemente hacer obra parecida a la que me gusta. Si me encuentro más cómodo en el Louvre que en el Pompidou, pienso que sería artificioso seguir como artista la línea que me precede inmediatamente y que además requeriría una cuota importante de falsedad amoldarme al lugar que la crítica y teoría contemporánea reservan a un artista de 30 años. Mi actitud ante el genio del pasado es más interrogativa que encumbrativa, ya que este genio no es incuestionable. El secreto de las obras maestras está en la pericia, tiempo y dedicación que se emplearon en ellas, en su ejecución lenta, elaborada y meditada. Pretendo, con humildad y soberbia en partes iguales, continuar la tradición del arte figurativo. Uso un lenguaje pictórico que me deleita y al que ningún requerimiento de contemporaneidad me hará renunciar. Los problemas de técnica, composición, color y tono son suficientes para mantenerme entretenido y no pienso que sea posible trascenderlos tan fácilmente.
En el ejercicio de paleta limitada se trabaja con unos pocos tonos, generalmente tierras, dejando afuera los azules, rojos y verdes intensos. A veces la limitación llega tan solo a dos tonos, por ejemplo tierra sombra y blanco. ¿Para qué se hace esto?. La limitación acarrea una supuesta falta de libertad que obliga al artista a desarrollar un mejor manejo de sus herramientas pictóricas, sacando el mayor provecho de cada material. Esta respuesta excede la técnica y es válida para la elección misma de un lenguaje pictórico académico en el caos de los medios contemporáneos de producción artística. Al restringirme a un material y lenguaje tradicional en detrimento de opciones más experimentales del arte contemporáneo, pretendo una fluidez de expresión cada vez mayor. Mi rendición a la tradición de cuño europeo esconde esta fortaleza, con la que no contaría si tuviera que estar inventando un nuevo procedimiento para cada obra. Uno es paradójicamente más libre teniendo límites dentro de los cuales concentrar su energía. Hay que recordarlo, los experimentos salen bien en un porcentaje muy bajo de casos.
Respecto de la figuración contemporánea, rehuyo deliberadamente de los guiños irónicos y las vueltas de tuerca que quieren presentarnos obras con características clásicas y detalles anacrónicos. Para mí el chiste dura poco y de todos modos no es lo mejor que el arte tiene para dar. Concibo la obra de arte como una indagación del espíritu, no soy afecto a los recursos que buscan reforzar la modernidad de la obra aludiendo a su propia condición temporal, no siento que tenga que esforzarme en ser contemporáneo, lo soy inexorablemente. No se necesita por parte del espectador un conocimiento profundo de ninguno de los temas que trato, ya es suficiente que yo los haya estudiado hasta el punto en que el interés artístico se esfumaba. Generalmente parto de un lugar dentro de la misma historia del arte antes que de la literatura, la leyenda o la mitología. Trato mis temas de la manera más libre posible, así que sólo requiero del espectador la misma espontaneidad en su mirada. El tema, por más ingenioso que sea, no tiene mérito en sí mismo si no está bien ejecutado y si la pintura es algo más que la fotografía, el secreto reside en esta insistencia en una forma, un tono, la luz sobre un cuello, algo que para el artista fue importante.
Disfruten de varios cuerpos en diversas posiciones iluminados desde distintos ángulos, hechos inmortales.
Gabriel Grün,
Marzo 2009.
LA PINTURA
Grün pinta cuadros a mano con una técnica refinada, sutil y efectiva, y lo hace personalmente de principio a fin en cada obra. Esto puede parecer curioso en una época de tantos medios técnicos y tecnológicos a disposición de los artistas. Pero no está solo, la pintura se renueva, no muere. Son muchos los artistas en todo el mundo, y especialmente jóvenes, que practican y defienden la pintura-pintura.
El caso Grün es atractivo para mí, primero porque es un artista inteligente y me atraen sus zambullidas en la historia y mitologías. Me divierte su presencia como autorretrato y la de su mujer también en muchas de sus obras. Dicen que Max Beckmann fue el artista que más autorretratos hizo, creo que Grün con el tiempo lo podría superar. Sus cuadros pueden parecer algo anacrónicos y fuera del mundo, pero yo los veo totalmente contemporáneos, y con resonancia universal. No es una obra para todo el mundo, necesita de un club de fans; yo creo ser uno de ellos.
Luis F. Benedit
Marzo, 2009
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