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  NOTICIAS › Inauguración Pedro Roth "Las cuatro estaciones"
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Maggie de Köninsberg, Pedro Roth, Dulio Pierri
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Inauguración Pedro Roth
"Las cuatro estaciones"
Muestra fotográfica, del 15 de Septiembre al 30 de Septiembre
(Galería San Telmo, sala planta alta)
 
TIEMPO CIRCULAR y TIEMPO LINEAL

En la época del tiempo circular cuando el sustento dependía de la agricultura. Las estaciones eran ciclos para saber cuando se realizaba cada labor. El almanaque y el pensamiento estaban adheridos a lo rural, las festividades conmemoraban hechos campesinos.

Cuando la ciudad cobró importancia y el paisaje cambio la medición del tiempo se volvió más compleja, el dinero reemplazo el trueque, el tiempo se volvió dinero.

Este hecho transformó el tiempo circular acelerando la vida.

La invención de la máquina de vapor, llevó al ferrocarril.

En el siglo XIX el mundo fue cubierto de una red de vías, llevándonos a una carrera en la que seguimos embarcados. Donde ninguna velocidad para desplazarnos parece lo suficientemente rápida. Ya que el tiempo que tardamos en trasladarnos lo consideramos muerto, quizás porque lo hacemos en una cápsula inalterable (en los viajes no sabemos como hacer para “matar el tiempo”).

Aquí el tiempo lineal toma protagonismo, los bólidos corren y ya podemos ir para no volver, o elegir ir o regresar.
No cumplir con el horario puede llevar a la muerte, o a la indignación del público, que desde niños fue educado en la idea de la puntualidad. La sociedad capitalista necesita de la puntualidad del pueblo, para su desenvolvimiento eficaz.

Llegamos a la medición obsesiva del tiempo, inventamos instrumentos cada vez más precisos para ello, a pesar que la mayoría de los relojes representan las horas circularmente.

Para los viajes espaciales un mínimo error de cálculo puede llevarnos a millones de kilómetros del lugar deseado de la misma manera que el globo terráqueo está aprisionado por los husos horarios, medimos el universo en años luz. El tiempo esa convención nos sigue se adelanta rige la vida.

En las estaciones de tren, el tiempo es una presencia insoslayable, está pautado por relojes, horarios, campanas, pitos, pasos y corridas, gente esperando, durmiendo, luces intermitentes, señales, encuentros, despedidas. El tiempo está en el rodar de las formaciones, en el ritmo de las ruedas sobre los rieles, metal contra metal. En el futuro de la llegada. La luz artificial nos abstrae del tiempo circular y el día y la noche se vuelven AM y PM. Toda estación es una gran máquina de tiempo proyectada al futuro.

PEDRO ROTH