| TIEMPO CIRCULAR y TIEMPO
LINEAL
En la época del tiempo circular cuando el sustento
dependía
de la agricultura. Las estaciones eran ciclos para saber cuando se realizaba
cada labor. El almanaque y el pensamiento estaban adheridos a lo rural, las
festividades conmemoraban hechos campesinos.
Cuando la ciudad cobró importancia
y el paisaje cambio la medición
del tiempo se volvió más compleja, el dinero reemplazo el trueque,
el tiempo se volvió dinero.
Este hecho transformó el tiempo
circular acelerando la vida.
La invención de la máquina de vapor,
llevó al ferrocarril.
En el siglo XIX el mundo fue cubierto de una red
de vías, llevándonos
a una carrera en la que seguimos embarcados. Donde ninguna velocidad para desplazarnos
parece lo suficientemente rápida. Ya que el tiempo que tardamos en trasladarnos
lo consideramos muerto, quizás porque lo hacemos en una cápsula
inalterable (en los viajes no sabemos como hacer para “matar el tiempo”).
Aquí el
tiempo lineal toma protagonismo, los bólidos corren y
ya podemos ir para no volver, o elegir ir o regresar.
No cumplir con el horario puede llevar a la muerte, o a la indignación
del público, que desde niños fue educado en la idea de la puntualidad.
La sociedad capitalista necesita de la puntualidad del pueblo, para su desenvolvimiento
eficaz.
Llegamos a la medición obsesiva del tiempo, inventamos instrumentos
cada vez más precisos para ello, a pesar que la mayoría de los
relojes representan las horas circularmente.
Para los viajes espaciales un mínimo
error de cálculo puede llevarnos
a millones de kilómetros del lugar deseado de la misma manera que el
globo terráqueo está aprisionado por los husos horarios, medimos
el universo en años luz. El tiempo esa convención nos sigue se
adelanta rige la vida.
En las estaciones de tren, el tiempo es una presencia
insoslayable, está pautado
por relojes, horarios, campanas, pitos, pasos y corridas, gente esperando,
durmiendo, luces intermitentes, señales, encuentros, despedidas. El
tiempo está en el rodar de las formaciones, en el ritmo de las ruedas
sobre los rieles, metal contra metal. En el futuro de la llegada. La luz artificial
nos abstrae del tiempo circular y el día y la noche se vuelven AM y
PM. Toda estación es una gran máquina de tiempo proyectada al
futuro.
PEDRO ROTH |