GALERIA MUESTRAS TRASTIENDA LIBROS DE ARTE NOTICIAS PRENSA NEWSLETTER CONTACTO CARRERAS LABORALES WUSSMANN BLOG
       
  PRENSA › Gacetillas anteriores

Carlos Bissolino y el cuestionamiento de la imagen

Carlos Bissolino, de quien no veíamos una exposición individual desde 1999, presenta en Wussmann una serie de paisajes, aunque sin nexo alguno con una pintura au plein-air a la manera de algún impresionismo. Para este artista la pintura siempre fue “cosa mental” y también ejercicio de contemplación. Este conjunto de obras lo vuelve a confirmar.
Evocamos su pintura metafísica en los años ’80. Sus obras actuales parecerían, casi en gran parte, lo opuesto a aquellas. Sin embargo algún rasgo de una apelación a otra realidad subyace aún, pero con un predominio de una fuerte carga expresiva.
La novedad con respecto a sus trabajos anteriores consiste justamente en un parentesco con el fin del siglo XIX que se hace evidente más bien en relación con cierto post-impresionismo y con la actitud y la obra de Paul Gauguin o los simbolistas, pero con una clara identidad plantada poco más de un siglo después, en este comienzo de milenio posmoderno.
No hay una citación textual de autores u obras, pero sí en tanto clima de época y afinidad. Dos siglos diferentes, pero con un cansancio cultural emparentado. En aquél, una razón soberana hasta de límites, en la actualidad, las consecuencias de la deformación de todo ello.
Desde el gigantesco bosque de troncos rojos, a cielos ocres dorado o rojos, arenas flúo, suelos azules, la sobredimensionada saturación de color provoca la sensación de extrañamiento de un sueño que enceguece. En consecuencia, la pintura pura no permite que la mirada penetre en la imagen y la imagen transita por un delgado límite: el de ser y dejar de ser. La gran certeza es que se trata de pintura, y parecería tratarse del cuestionamiento de la imagen en la era de la imagen.
La memoria del arista evoca paisajes vistos y fotografiados. Mediatizados luego por una subjetividad fría o caliente. Se presenta el dilema. Las manchas, el trabajo de la espátula, la transformación expresa de la reminiscencia, contribuyen en la elaboración.
La obra de Bissolino oscila entre juego intelectual y un juego sensual.”Vestir la idea de una forma sensible” proclamaban los simbolistas. Y, aunque su pintura parezca de intención retiniana, el artista ha decidido visitar la historia y en la práctica de un ejercicio erudito trabajar desde un lugar escogido en ella. Así como los simbolistas rechazaron identificarse con un momento racionalista y materialista, Bissolino acaba de elegir una actitud similar, aunque en el fondo sabe que toda pintura del presente es post-conceptual. No obstante intenta abolir como en un sueño la distancia sujeto-objeto.
Por un rato Bissolino hace propias aquellas palabras de Gauguin que hablaban sobre la necesidad de ir más allá del friso de caballos del Partenón y buscar las civilizaciones arcaicas. Posiblemente, nuestro artista no pretenda ese grado de utopía. Sin embargo, en parte se la ha apropiado momentáneamente.

Mercedes Casanegra
Asociación Argentina e Internacional de Críticos de Arte

 

La muestra se podrá ver de 10.30 a 20 hs. Sábados de 10,30 a 14 hs., en:

Galería Wussmann (San Telmo), Venezuela 570 (entre Perú y Bolívar)

Contacto prensa: Maria Menegazzo Cané | prensa@wussmann.com | 4343-4707